Turismo en Villar de Domingo García


Pues sí, amigos, lo que parecía imposible o inaudito, ha sucedido: este fin de semana hemos tenido un grupo de más de treinta personas que han venido a nuestro pueblo, ni más ni menos, que a conocerlo.

Se trataba de miembros de la Asociación Montalcón, que eligieron nuestro término municipal para celebrar la actividad senderista que planifican cada año. El viernes por la noche llegaron para pernoctar y poder partir por la mañana de forma más cómoda. A las once de la mañana del sábado comenzaba la caminata que partió de la Plaza de la Constitución hacia Villalbilla, donde se hizo un alto para descansar, continuó hacia Sacedoncillo y finalizó en Noheda, donde se visitó el yacimiento arqueológico y se comieron unas gachas acompañadas de rosquillos. Es decir, que atravesó todas las localidades del término a través de un recorrido de 12 kilómetros.

Dejando la tarde para descasar, reparar fuerzas y departir con los demás, se cenó en el Bar La Plaza del Villar, en la que s epudieron degustar platos típicos de la provincia, como morteruelo o ajoarriero, así como unas deliciosas chuletas.

Al día siguiente se visitó la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, en la que se les mostraron la imaginería, retablos, torre y estructuras arquitectónicas de la misma. Tras ello, se realizó, a modo de despedida, la senda de la Fuente del Gallo, en su tramo corto, para después volver al pueblo y despedirnos.


La experiencia fue personalmente gratificante: contemplar el grado de fascinación de gente ajena, no sólo ya a la Alcarria Conquense, sino al mundo rural en general, por cosas que para nosotros no pasan de lo cotidiano, te hace ver con nuevos ojos tu entorno, valorándolo más y mejor.

Durante las caminatas y visitas se explicaron la historia de la zona, se mostraron los paisajes de nuestra tierra, las actividades económicas que desarrollan nuestras gentes, nuestras costumbres... Quedan así expuestos para el visitante nuestro patrimonios histórico, natural y etnológico. Y si es con el magnífico tiempo que hemos disfrutado este fin de semana, mucho mejor.

¿Qué ganamos de todo esto? Lo primero, que se hable de nuestro pueblo, que sea conocido: si tratamos bien a la gente de fuera, nos mostramos acogedores, bien dispuestos y diligentes, no dudemos en que, aunque sea simplemente por el boca a boca, cada vez vendrá más gente.

Lo segundo, el positivo efecto en la economía local. ¿Quién le iba a decir al Pelles que un sábado de noviembre iba a tener el restaurante casi completo? O las barras de pan extra que vendió Alfredo. O la gasolina que hayan podido echar en la gasolinera. O los dos días que han estado en la Casa Rural Las Callejuelas de Jesús. O lo que hayan gastado en las tiendas o en los bares. Incluso me consta que han comprado miel y algún producto local más a particulares. De acuerdo que las cantidades no habrán sido astronómicas, pero la regla de tres es simple: + gente = + dinero. El turismo rural está de moda y, en vista de las oscuras perspectivas para la agricultura, posiblemente sea el futuro de nuestra economía local.


Evidentemente aún queda mucho por recorrer. Haría falta una mejor habilitación de las rutas senderistas (únicamente la de la Fuente del Gallo en versión larga merece tal calificativo), una mejor puesta en valor del patrimonio etnográfico (¿qué tal un museo como el de Chillarón o algo sobre las cuevas del vino?), y la adecuada presentación de nuestra historia. En este caso, con la villa de Noheda tenemos una baza colosal, que muy poca gente, tanto dentro como fuera del pueblo, valora adecuadamente: si se monta algo en condiciones y se musealiza bien (todo ello depende de la Junta y del Estado) podrían acudir miles de visitantes. Ojo, que se lea bien: 5.000 personas no son 30.


Por otra parte, en hostelería estamos aún cortos: hubo bastante gente que se fue a Valdecañas. Potencialidad hay en el pueblo, ya que aún quedan viviendas por terminar en Las Callejuelas, e incluso el Bar La Plaza podría ofrecer camas. También se preguntó por lugares donde adquirir productos locales. Hay que poder ofrecer a este tipo de consumidor miel, vino, verduras, hortalizas, huevos, aceitunas, carne de matazón (o matanza, como dicen por ahí) o, incluso, azafrán de aquí, ya que estimula la diversidad agropecuaria y supone unos pequeños ingresos extra que, para nosotros, son de lo más ramplón y para el que viene de fuera, son auténticos manjares. Si, por ejemplo, vendemos nuestros sabrosos tomates de huerto, algo más baratos que en el supermercado, estamos ofreciendo un producto mejor a un precio más asequible. Lo que significa venta segura.

Por supuesto no estoy diciendo que todo ello deba hacerse ya, pero si queremos exprimir al máximo el turismo, se hace imperativo a medio plazo realizar esos avances, que son como redes de pescar dinero. Y donde se hace dinero, se genera empleo, y la gente no se marcha, lo que a su vez genera otros puestos de trabajo al crecer la demanda de bienes y servicios, y así sucesivamente en el círculo virtuoso que salvaría a nuestro moribundo pueblo del abandono. No nos podemos permitir perder ni un sólo tren más. Y esto sí que se puede conseguir haciendo fuerza desde el Ayuntamiento, que a veces es la voluntad que se ha echo notar por su ausencia.

PD: ¿Acaso no se publicitó en el pueblo o es que la gente de aquí pasó directamente de ir? Porque el precio (10 €) y lo que incluía (comida y cena) era más que asequible. Esta es la clase de abulia que mata al pueblo.

Comentarios

Prade ha dicho que…
Vaya, esta sí que me parece la mejor noticia que nos has traido.
El Marqués del Villar ha dicho que…
Y tanto que lo es. Demuestra que, a pesar de que nuestra infraestructura aún está en pañales, hay potencial turístico en el municipio. Por cierto, hay no muy cerca del pueblo un par de sitios interesantes. Ya os contaré.