Sobre el crucifijo

Ahora que estamos inmersos en la discusión de si se retiran o dejan los crucifijos de los ámbitos públicos, os traigo el siguiente artículo (gracias a Paz, que me lo hizo llegar) sobre una parte del papel de la Iglesia en la sociedad.

Un salvavidas para el Estado

Nunca entre vosotros me he preciado de conocer otra cosa sino a Jesucristo, y a éste crucificado", (Corintios I, 2, 2).

Con estas palabras de San Pablo se resume el Espíritu que lleva a millones de personas en todo el mundo a creer en el valor sagrado de cada vida humana. En España, este espíritu a través de la Iglesia Católica ha creado:

  • 107 centros hospitalarios.
  • 128 ambulatorios y dispensarios.
  • 876 casas para ancianos, enfermos crónicos, inválidos y minusválidos.
  • 937 orfanatos y otros centros para la tutela de la infancia.
  • 321 guarderías infantiles.
  • 365 centros especiales de educación o reeducación social.
  • 144 otros centros de caridad y sociales.
  • 305 consultorios familiares y centros para la defensa de la vida y de la familia.
  • 603 parroquias colaborando para atender a 82 centros penitenciarios.
  • 73 centros para la acogida de reclusos en libertad provisional.
  • 54 centros para atención de toxicómanos.
  • 24 centros para enfermos de sida.

Últimamente la Iglesia realiza también una intensa labor de atención a los inmigrantes, lo que supone el desempeño de unas funciones que sin su intervención tendría que asumir el Estado. Son muchas las parroquias en las que se han establecido centros de atención a los inmigrantes, en los que se les proporciona servicios como la búsqueda de empleo o de alojamiento, ayudas económicas, información sobre su situación legal, etc. Igualmente dispone de residencias para inmigrantes que ayudan a cubrir la insuficiencia de los centros de acogida estatales. Además, la Iglesia en España desarrolla una importantísima labor de cooperación internacional a través de instituciones como Cáritas o Manos Unidas.

La gran obra social que realiza la Iglesia tiene dimensiones verdaderamente importantes al margen de toda la actividad educativa. En volumen de actividad, sólo Cáritas España gasta más dinero que todo el que recibe la Iglesia Católica de la asignación tributaria, que es desde la declaración de la renta de 2008, la que recibe de los contribuyentes que libremente deciden marcar la casilla correspondiente para su sostenimiento, dejando desde entonces de garantizar el Estado el mínimo que percibía la Iglesia. Cáritas recibe fundamentalmente dinero de las aportaciones de los fieles. Y es que viene a suponer aproximadamente un 25% la financiación de la Iglesia vía asignación tributaria, y del 75% restante, el 50% procede de las aportaciones directas de los fieles, un 5% del rendimiento de su patrimonio, y un 20% de subvenciones públicas para programas de atención social, fondos para rehabilitación del patrimonio cultural y de actividades como editoriales, librerías, colegios, hospitales, etc.

Hay personas que valoran positivamente la actividad social de la Iglesia, pero que descalifican los otros fines: el sostenimiento del clero y sus ministros, el ejercicio del Apostolado (anuncio de El Evangelio) a través de catequesis, misiones, educación, medios de comunicación, etc., y el mantenimiento del Culto (celebración de la Eucaristía y del resto de los sacramentos), y para ello el mantenimiento de lugares apropiados (parroquias, salones, etc). Quienes piensen así o al menos sean escépticos respecto a la necesidad de atender a estos fines tienen una visión errónea de la realidad de la Iglesia. Si ésta previamente no existiera, esta importantísima obra social y caritativa no podría llevarse a cabo. Como los miles de voluntarios de la Iglesia en actividades sociales. Son personas que se comprometen en esa labor social llevadas por este espíritu. Y el gran beneficiario de la actividad de la Iglesia es la sociedad en su conjunto.

Y este espíritu es el que lleva también a cientos de miles de padres a elegir un centro religioso concertado o privado para la educación de sus hijos. Según datos del propio Ministerio de Educación (2005), recogidos en el documento La financiación de la Iglesia, una plaza en un centro público tiene un coste anual de 3.518 euros. Por su parte, en un centro concertado esa misma plaza cuesta al erario público únicamente 1.841 euros (importe pagado por la administración al centro educativo por cada plaza). Tomando como base el curso 2002/03 donde se encontraban escolarizados un total de 1.741.697 alumnos en estos centros, el ahorro en costes de la administración por este concepto fue de 2.920 millones de euros en ese año. Al margen del ahorro de costes directo, la actividad educativa en los centros de la Iglesia no se limita exclusivamente al campo intelectual de transmisión de conocimientos. Todos los centros disponen de un modelo propio de educación o ideario que transmite a los alumnos un conjunto de valores que en general coinciden con los valores de los padres que libremente escogieron dichos centros. A pesar del descenso de población en edad escolar, la demanda de plazas en centros educativos concertados cada año supera, y de forma amplia generalmente, la oferta existente, y esto es una prueba más de que los padres desean ese tipo de educación para sus hijos.

Finalmente, este espíritu es el que permite que el Estado se ahorre al año en obra social unos 30.000 millones de euros. (ésta es otra estimación). Cifra que tampoco reflejaría correctamente el ahorro en esa labor social porque, ¿cómo se valora la hora de una religiosa dispuesta a estar 15 horas atendiendo a un moribundo de sida? En un contexto de crisis económica, con casi cinco millones de parados y el volumen creciente de necesidades personales que se queda sin cubrir, nos encontramos con instituciones como Cáritas, que ha incrementado sin precedentes su ayuda, como así queda recogido en su Informe del III Observatorio (con datos del primer semestre de 2009). Mientras, vemos que algunos de nuestros representantes, partidos políticos como PSOE-ERC-IU-ICV y otros grupos de izquierda, presentan en el Congreso unos, y consiguen aprobar todos en coalición, una iniciativa que pretende eliminar en los colegios, como paso previo a su eliminación de la vida pública, el símbolo de este espíritu.

Marta Pérez-Cameselle García es licenciada en Derecho y doctora en Ciencias Económicas y Empresariales. Ha sido profesora en la Universidad San Pablo CEU.

Comentarios

KAIMAN ha dicho que…
¿Pero qué mal les ha hecho la iglesia a estos rencorosos y sectarios malnacidos? .

Más malos que el sebo.
El Marqués del Villar ha dicho que…
Mi teoría es que si vas acorde al Pensamiento Único, te tiran por tierra.

Vale para católicos, liberales, conservadores, antiabortistas, ¡hasta para los que no se tragan la propaganda!