Maltratadoras

Esta entrada tiene su origen en una noticia de hace dos meses a la que creo que no se le dio el eco necesario en los medios de comunicación.

En la ciudad de Gijón hubo más hombres que mujeres víctimas de la denominada "violencia de género" por el doblepensar contemporáneo. Es decir, que ese mes 63 varones fueron maltratados por sus parejas y 56 mujeres por las suyas.

Seguramente ni lo recordéis. Y es lo normal. Por la tele no salió. No somos noticia. Parece ser que nosotros, los ciudadanos de segunda, sólo resultamos políticamente aceptables si somos gays o estamos con los terroristas de Hamás. En fin, somos los judíos del nuevo Reich.

Que no se diga que aprovecho el tema para frivolizar y demás. Y si se dice, tengo una buena respuesta: me importa una mierda no ser víctima del doblepensar. Estoy francamente harto de ir viendo cómo poco a poco la pretendida "igualdad" (adecuadamente garantizada por el nuevo Ministerio de Igualdad) se va convirtiendo en desigualdad.

Y la cosa va hasta la justicia. Hace no mucho se endurecieron las penas por malos tratos. Hasta aquí, perfecto. Pero que por el mero hecho de ser un hombre recibas un castigo mayor que si eres mujer me parece, en el más suave de los tonos, anticonstitucional. Por supuesto, también a la hora de acceder a determinados mercados laborales. Las feminazis estarán muy satisfechas: su venganza (que no se puede calificar de otra manera) se está ejecutando.

¿A qué viene todo esto de victimizar a la mujer a criminalizar al hombre? ¿Acaso no somos iguales? ¿Dónde está el derecho (que nos reconoce la "Declaración Universal de Derechos Humanos) a no ser discriminados por motivos sexuales? Supongo que en el mismo estercolero en el que el derecho a la vida (¿cuánto tardará en sacar una nueva ley sobre el aborto el Ministerio Feminazi de desIgualdad?) y la honestidad y dignidad de nuestra clase política reposan.

Y que siga la cosa, que, por lo visto, nos están consiguiendo aborregar.

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