Creative Commons para músicos y curiosos por Jorge Otero, entrevistan David Bravo y Esperanza Galera

Jorge Otero nos explica los entresijos del Creative Commons y su impacto en la industria musical, respondiendo a las preguntas de Esperanza Galera y David Bravo. ¿Qué opciones tenemos los músicos del siglo XXI? ¿De qué forma podemos utilizar el Creative Commons para adaptarnos al nuevo modelo de negocio? ¿Realmente tenemos futuro sin contar con la SGAE y entrar en el actual sistema?

Los que ya llevamos un tiempo en el mundo de la música compartimos una misma certeza: la burbuja está a punto de estallar. El actual modelo de mercado musical en España maltrata la Cultura a diario ofreciendo una paupérrima oferta musical, basando sus ventas en productos de usar y tirar, personas con cierto atractivo físico, dotes para el baile y una voz fácil de escuchar -y retocar- que interpretan lo que unos pocos músicos afortunados componen e interpretan a cambio de unas buenas ganancias. Lo que pase con el resto de los músicos que no participan en tan deleznable engranaje, el 95% restante, se queda en la sombra. Y es en el desalentador panorama de ese 95%, en el que finalmente han aparecido las nuevas tecnologías trayendo un rayo de esperanza para cambiar las cosas, poniendo en jaque a la industria musical y demostrando que, cuando algo se lleva haciendo tan realmente mal, durante tanto tiempo y de una forma tan concienzudamente atroz, se está condenado al fracaso. La burbuja está a punto de estallar, lo que aún no sabemos es, ¿por dónde? ¿hacia dónde deberíamos dirigir nuestros proyectos? Es hora de conocer nuestras opciones.

Por supuesto la industria se mantiene luchando como gato panza arriba, aferrándose a un clavo ardiente por la lava del cambio y el inevitable progreso. Pero es aquí donde empiezan a aparecer indicios del cambio, de la mano de un par de visionarios que nos muestran por dónde van a ir los tiros cuando nuestra burbuja reviente, que han decidido cambiar las cosas y, sobretodo, demostrar que es posible dedicarse a la música sin doblegarse al sistema, no sólo de la mano, sino con el apoyo de las nuevas tecnologías. Es por ello que tengo el placer de presentaros a Stormy Mondays, un grupo asturiano formado hace ya 20 años, conocido -entre otras cosas- por ser el primer grupo español en apostar al 100% por la distribución libre de su trabajo, bajo licencia Creative Commons. Junto a David Bravo, abogado pionero en la defensa del intercambio libre de Cultura, despejaremos todas las dudas y mitos al rededor del nuevo formato de negocio al que optamos los músicos actuales para poder vivir de nuestro trabajo, la Música. Su líder, Jorge Otero, responderá a las preguntas.

Esperanza Galera: Se os considera un “grupo Creative Commons”, ¿qué es exactamente el CC y por qué se os considera como tal?

Creative Commons es una alternativa al clásico “Todos los derechos reservados” del Copyright. CC significa que hay solamente “Algunos derechos reservados”: los que el autor haya decidido reservarse. En nuestro caso, la licencia que usamos quiere decir que no hace falta pedirnos permiso para utilizar nuestra canción con fines no comerciales, copiarla, distribuírla, etc. Solamente se pide el reconocimiento del autor y que la canción no sea modificada. Hay diferentes variantes de las licencias según los derechos que quiera ceder el autor.

Nosotros hemos sido pioneros y somos ardientes defensores de las alternativas al Copyright y de la distribución musical libre, pero personalmente no nos consideramos “grupo Creative Commons”. Somos un grupo de rock que no le tiene miedo a las nuevas tecnologías, sin más.

E.G: También existe el Copyleft, ¿es lo mismo que el Creative Commons?

El Copyleft, que precede al CC, viene del mundo del software libre y en principio no estaba pensado para música. Nosotros en su día declaramos nuestras canciones como Copyleft, de hecho creo recordar que creamos nuestra propia licencia. Más tarde nos pareció que Creative Commons era una licencia muy bien estructurada y con una base detrás, y decidimos adoptarla. La idea siempre fue no criminalizar a nuestros fans por descargar y compartir nuestras canciones.

E.G: ¿Qué es la Free Music Philosophy? ¿es compatible con mantener las ganancias de un grupo?

“Free Music Philosophy” es un manifiesto que se publicó hace muchos años, en 1998, y creo que fue el pistoletazo de salida para los músicos que, como nosotros, veían en internet una herramienta y no una amenaza, y querían aprovechar al máximo el primer canal de distribución al que los músicos tenemos acceso directo, sin estar controlado por discográficas o medios de comunicación.

Regalar música en internet es tan compatible con las ganancias como lo es (o era) sonar en la radio. La principal barrera a la que se enfrenta un músico, realmente el único problema grave y difícil de resolver, es dar a conocer su música. Conseguir que la gente la escuche y después, decida si le gusta o no. Es un problema que afecta a todos los artistas, a los superventas también.

Una vez que te has dado a conocer, si lo que haces es bueno y eres capaz de entablar una relación con tus fans, tienes toda la vida para vender conciertos y entradas, camisetas y merchandising, y sí, también CDs y vinilos. Todo es compatible.

E.G: ¿De qué forma puede beneficiarnos a los músicos y artistas en general?

Si nuestro principal problema es conseguir que nos escuchen, está claro que habrá que utilizar todos los medios a nuestro alcance, y creo que el primero en la lista es internet y la difusión libre de la obra. A partir de aquí, todo depende de lo cómodo que se sienta uno en el nuevo paradigma: hay gente obsesionada con que las canciones estén en streaming y no se puedan descargar, otros solo quieren regalar alguna canción. La realidad es que quien quiera conseguir la música gratis, lo va a hacer igual.

La era de hacerse millonario vendiendo o distribuyendo música grabada ha tocado a su fin. Eso no tiene nada que ver con la muerte de la música, que está más viva que nunca. Hay que aceptar estas nuevas reglas del juego y no cerrar los ojos y desear que sea 1984 de nuevo. No va a ocurrir.

E.G: ¿Qué hay que hacer para ser un “grupo Creative Commons? ¿cómo se “registra” una obra?

En España, la propiedad intelectual pertenece al autor por el simple hecho de crearla. El registro es declarativo y no constitutivo, con lo cual no es necesario registrar una obra. Para declararla como CC no es necesario ningún trámite más que adjuntar la licencia, aunque lo más sencillo es acudir a la web de Creative Commons, seguir los pasos y obtener la denominación de la licencia que queremos usar, con su correspondiente logotipo, y si somos técnicos, el código para insertar en la web y automatizar la búsqueda de obras CC.

E.G: Es verídico (y he pasado por la experiencia) que actualmente se enseña en cursos y escuelas privadas que es imposible salir adelante como músico profesional sin contar con la SGAE y otras entidades de gestión, ¿vuestro caso demuestra que es posible triunfar al margen de las entidades de gestión o sois la excepción que confirma la regla?

La realidad es que los afortunados que viven de la música vivirían exactamente igual de bien si no fueran socios de SGAE. Algunos, incluso mejor: si organizan sus propios conciertos y son autores de sus propias canciones, pasarían a ganar un 10% más por cada actuación. Editar sus discos también les sale más barato, ya que no hay que pagar los aproximadamente 0,60 € por disco de los derechos de reproducción mecánica de SGAE.

Es cierto que a alguna gente cada cierto tiempo le llega un cheque de SGAE, habitualmente irrisorio, pero no se dan cuenta de que la mayoría del dinero realmente ha salido de su propio bolsillo.

Finalmente, creo que es muy importante destacar que en la música donde se genera el dinero de verdad es en los conciertos. Es normal que haya artistas que con un solo concierto ganen más que con todas las ventas de un disco en una gran discográfica.

E.G: Es por ello que lejos de demostrar lo que las entidades de gestión quieren que creamos sobre la ineficiencia del Copyleft o Creative Commons a la hora de conseguir beneficios, a vosotros os ha valido ser el primer grupo español de la historia en tocar en Woodstock, actuaciones junto a consagrados como Bruce Springsteen o Slash y unas colaboraciones de auténtico lujo a nivel mundial, ¿cuál diríais que ha sido vuestra fórmula del éxito?

Nuestra fórmula (lo del “éxito” vamos a dejarlo fuera) siempre ha sido pensar de forma diferente, intentar cosas aparentemente imposibles y a veces, lograrlas. Tenemos claro que todas esas aventuras que nos han sucedido no hubieran ocurrido sin internet, en general, o si no nos hubiéramos animado a distribuir nuestra música de forma libre desde el principio, y tenemos una web desde 1996…

El tiempo que otra gente dedicó a temer a internet o a pensar cómo se podrían poner puertas al campo, nosotros lo dedicamos a soñar cosas e intentar realizarlas. Y a tocar y escribir canciones.

E.G: Me parece interesante reseñar que llegasteis a fundar vuestra propia discográfica, la cuál fracasó después de años luchando por mantenerla, ¿por qué no funcionó? ¿tiene algo que ver con el daño que las grandes discográficas hacen al panorama musical español?

Dentro de esos “éxitos”, también nos hemos llevado nuestros palos: durante muchos años luchamos por nuestra discográfica independiente, con la que editamos también a Elliott Murphy y a otros artistas, hasta que no nos quedó más remedio que aceptar que hay ciertas cosas, como la radio comercial o la televisión, que solamente están abiertas a las grandes discográficas, y no necesitan a nuevos miembros en el “club”.

E.G: Hoy en día para los que no somos Alejandro Sanz o Chenoa, es absolutamente absurdo esperar ganar dinero de las ventas de un disco, algo que nosotros hace años tenemos asumido pero ellos quieren evitar a toda costa, ¿por qué crees tú que los “músicos normales” debemos dar esto por supuesto y “los famosos” no?

Yo lo que veo es que quien no vendía discos, sigue sin venderlos, pero ahora tiene alguien a quien echar la culpa: sus propios fans, que son todos unos “ladrones”. Absurdo, ¿verdad? Y Alejandro Sanz creo que de momento sigue viviendo en Miami tan ricamente, así que no parece estar afectándole mucho esa supuesta pérdida de ventas. Que esa es otra, es una pérdida totalmente imaginaria, aunque eso es un debate muy largo…

El “músico normal” que antes vivía de la música y ahora, por culpa de internet, ya no es un personaje ficticio. O puede ser que simplemente sus nuevas canciones ya no gusten tanto como las antiguas…

Por otra parte, es muy sencillo echar las cuentas. Un artista en una gran discográfica tiene suerte (mucha) si se puede llegar a llevar un euro por disco vendido, eso después de que la discográfica haya recuperado TODOS sus gastos (grabación, promoción, vídeos, adelanto al artista, etc.), euro a euro, mientras se embolsan el resto de beneficios. ¿Cuánto cuesta una entrada para Alejandro Sanz?

E.G: ¿Cuál es vuestra motivación a la hora de sacar un disco? ¿qué esperáis de un nuevo trabajo?

En mi opinión, la música es un fin en sí mismo, no es el camino a ninguna parte: hacer música es el éxito. Nuestra meta es hacer canciones que gusten a la gente, que despierten emociones, y sobre todo, divertirnos haciéndolo; ya sea en el estudio de grabación o sobre un escenario. Es lo que más nos gusta y lo que queremos hacer.

No nos oponemos a ganar cantidades ingentes de dinero y lograr la dominación mundial, pero no es nuestra motivación principal.

E.G: ¿Ya no vendéis discos ni recibís ganancias cuando sonáis en la radio?

Seguimos vendiendo discos tanto en la web como en los conciertos, y hemos sacado un LP en vinilo que se está vendiendo mucho, sobre todo en los conciertos: cuando la gente ve ese disco azul transparente tan bonito se lo quieren comprar aunque no tengan tocadiscos!!!

Hemos abandonado lo de vender discos en tiendas por nuestra experiencia con la discográfica. Es muchísimo trabajo para ganar cuatro perras, seis meses después, y que encima si tu disco se vende no se molesten en pedir más, para luego decirte que ya no se vende… ¡pero si no está en las estanterías!

Las ganancias por sonar en la radio solamente las reciben “los de arriba” de acuerdo con los esquemas de reparto de la SGAE, que se basan en muestreos y en pagar más a los que se supone que más venden. Cuando la mayoría de músicos estaría dispuesto a pagar por sonar en la radio, no cobrar unas migajas por ello no parece un problema preocupante…

E.G: Y hablando de sonar en otros medios, estáis a un paso de sonar nada menos que en el espacio gracias a la NASA, nos gustaría saber más al respecto.

Es otra de esas cosas que nos pasan y que parecen mentira. Decidimos presentar una canción a un concurso de la NASA (por cierto, si estuviéramos en SGAE no hubiéramos podido ceder los derechos que pedían). Se presentaron 1.350 canciones de todo el mundo y estamos entre los 10 finalistas, de los cuales sonarán 2 en la última misión del transbordador espacial Endeavour. Os invito a visitar nuestra web donde está explicado todo en detalle, se puede descargar la canción, ver el vídeo… y votar!!! http://www.stormymondays.com/

E.G: Me gustaría conocer tu opinión personal como músico sobre la piratería

Miremos las alternativas legales. En el 2011, si sumas iTunes y Spotify, tienes un peor servicio y experiencia que el Napster de 1999. La culpa de que 12 años después no haya una alternativa “legal” (por llamarlo de alguna manera) la tiene la avaricia de las discográficas. Tiempo han tenido…

Por otra parte, mi postura respecto al acceso gratuito a la música se resume así: si una persona no tiene dinero para acceder a mi música, me parece muy mal impedirle escucharla. Si una persona que sí tiene dinero, decide no pagarlo, habría que preguntarse por qué. ¿Tal vez esa canción no sea suficientemente buena? ¿Tal vez sea un producto prefabricado, para consumir instantáneamente y olvidar?

Por otra parte, los músicos hacen lo mismo: cuando necesitan escuchar una canción, para aprender a tocarla, tampoco pagan por ella, y les parece normal, de hecho desde el punto de vista educativo, es maravilloso.

E.G: ¿Qué consejo/s darías a los grupos que buscan darse a conocer y conseguir lo que Stormy Mondays está consiguiendo?

Lo principal es la música: tocar bien y hacer buenas canciones. Vivimos en los últimos días de la cultura monolítica, ya no va a haber otros Rolling Stones ni otros U2 con giras mastodónticas. La música está destinada a ser un fenómeno más fragmentario, volverá a haber artistas de éxito local que serán desconocidos en otros lugares; también el fenómeno inverso, artistas conocidos en todo el mundo pero por una minoría de personas.

Haz buenas canciones y haz todo lo posible para darlas a conocer, pero que ello no te despiste de la música. El negocio musical te puede quitar las ganas de hacer música, no caigas en esa trampa.

David Bravo: Algunos músicos que producen sus propios discos y que no pertenecen a SGAE han manifestado algunas dificultades para sacar una tirada de discos porque la inercia de las empresas estampadoras hace que les pidan igualmente el pago a SGAE de forma previa, ¿sabéis algo al respecto? ¿Habéis tenido problemas en este sentido o conocéis a alguien que los haya tenido? ¿Qué solución se dio en su caso?

Hace unos años era casi imposible fabricar un disco sin ser socio de SGAE. Ahora las fábricas ya lo tienen más claro y, aunque te hacen firmar bastantes papeles, se puede hacer. Hay unas cuantas zonas “grises” o incluso de vacío legal que convendría estudiar, y el motivo es el siguiente: la LPI no está pensada para no querer pertenecer a SGAE. La ley está elaborada desde la perspectiva de que pertenecer a una sociedad de gestión es positivo y casi hasta obligatorio, con lo cual los supuestos de quien no quiera pertenecer no están cubiertos. David, te animo a estudiarlo. En este caso, la LPI faculta a SGAE a cobrar “preventivamente” derechos de autor. Si el autor se da de alta en los próximos 5 años, se los pagan. Si no, se reparte entre los de arriba.

Nosotros hemos tenido suerte y conseguido cosas casi imposibles, como editar un disco en directo con canciones CC y canciones Copyright (versiones) y pagar solamente a SGAE por las canciones que ellos gestionan. Esto es inaudito y ¡probablemente no se vaya a repetir nunca!

DB: El último informe de la comisión nacional de competencia sobre las entidades de gestión dice que aproximadamente un tercio de los socios de SGAE no recibe nada por sus obras porque éstas no se utilizan y que el 1’7% de los que algo reciben (unos 600 socios en total) se reparten el 75% de los beneficios. Vosotros habéis sido socios de SGAE, ¿cuál ha fue vuestra experiencia en lo que respecta al reparto de derechos?

Pues la misma que comentas, y la misma que tiene casi todo el mundo. Os decía más arriba que a todo el mundo le llega algo de dinero, pero no se dan cuenta que es dinero que han dejado de cobrar en los conciertos y dinero que le ha costado extra a la discográfica (o a ellos) por fabricar sus discos. La SGAE no funciona de forma democrática, sino que votan quienes generan un mínimo de dinero, y además acumulan más votos cuanto más generen, con lo cual no creo que vaya a cambiar.

Por suerte, nosotros nos dimos de baja y ya no nos tenemos que preocupar de esas cosas. Además, me gustaría añadir que nos llevamos muy bien con la oficina SGAE de Asturias y siempre nos han facilitado las gestiones.

DB: Personalmente interpreto el dato relativo a que solo 600 socios se reparten el 75% de los beneficios, no como muestra de que SGAE reparta mal sino más bien como muestra de que la industria propicia un mercado concentrado en unas pocas cabezas con objeto de conseguir que sea predecible, homogéneo y manejable. Intuyo por vuestra biografía (ese “las radios están cerradas a la música independiente”) que uno de los motivos del fracaso de vuestra discográfica se debió a lo difícil que es abrirse paso en un mercado concentrado en un pequeño oligopolio de cuatro grandes majors. Antes había una canción del verano y hoy en día, sin importar la fecha en la que estemos, todo parece canción del verano. Según vuestra experiencia, ¿qué papel crees que desempeñan las grandes multinacionales en lo que respecta a la diversidad musical? ¿Cómo combatir esta concentración?

Yo creo, y no soy el único, que la crisis musical no tiene nada que ver con el auge de internet, lo que ocurre es que han coincidido en el tiempo y así las discográficas y músicos llorones pueden echarle la culpa.

La crisis de la industria musical empezó a finales de los 80 con el énfasis en artistas de un solo éxito (“one hit wonders”, que siempre han existido), pero la estocada definitiva fue la consolidación de las grandes discográficas, las “majors” y su venta a grandes conglomerados multinacionales, a principios de los 90. Las discográficas dejaron de estar dirigidas por la gente de la música para ser simplemente un apartado más en la cuenta trimestral de resultados.

Las discográficas dejaron de hacer su trabajo, que consiste en buscar a esos artistas en los que invertir, para que muchos años más tarde, nos den ese rendimiento. Bruce Springsteen sacó su primer disco en 1973. Su primer número 1 fue en 1980, con “Hungry Heart”. No fue hasta 1984 y el disco “Born In The U.S.A.” cuando CBS pudo por fin recuperar todos esos años de inversión y hacerse “de oro”.

Las radios comerciales también dejaron de hacer su trabajo: buscar, de entre la oferta de las discográficas, esas canciones que van a llegar a más gente y que vamos a querer escuchar durante años. De repente se encontraron con que Kiss FM les había comido un millón de oyentes simplemente programando viejos éxitos. Curiosamente, en vez de decidir hacer mejor su trabajo, las radios decidieron dedicar el 50% de su programación a revivir sus éxitos también. ¿Qué van a poner dentro de 5 años?

Hace poco salió la edición 40 aniversario de lujo del mítico disco “Layla and other assorted love songs” de Derek and The Dominioes (Eric Clapton). Ya hubo edición 30 aniversario, y 20, y remasterizada, y vinilo reeditado, etc. ¿Alguien cree que dentro de 40 años habrá una edición de lujo del último disco de cualquier artista que ahora sea “superventas”?

DB: A mero título anecdótico, ¿sabías que el grupo Santa Justa Klan, cuya reseña promocional para El Corte Inglés decía de ellos que “apenas sabían tocar una nota”, fue número 1 en la lista AFYVE? Afortunadamente todo fue un muy detallado sueño de Antonio Resines.

No deja de demostrarse que el paso número uno para vender música es que la gente la escuche. Y la gente escucha lo que le ponen, las peronas normales no se paran a pensar si hay vida más allá de los 40 Principales, tienen otros intereses y preocupaciones más allá de la música.

DB: ¿Cuál es vuestra experiencia con los directos? Es un hecho que el número de conciertos se ha multiplicado en los últimos años, habiendo aumentado especialmente aquellos que se consideran, siguiendo la clasificación de SGAE, “conciertos normales” frente a los “grandes conciertos”. Sin embargo, también es tristemente conocida la experiencia de un sector de músicos que tienen que pagar por tocar, ¿cómo ha sido vuestro periplo en el siempre complicado mundo de los directos?

Aquí estamos sufriendo también una polarización: los grandes artistas lo venden todo, pero nadie acude a un concierto para descubrir a un grupo, al contrario de lo que fue la norma hasta hace una o dos décadas. Hay un cambio cultural. La música popular era el motor cultural y contracultural en los años 60, y el único medio de expresión que pertenecía en exclusiva a la juventud. Hoy en día el tiempo libre se puede invertir en muchas cosas, y la música tiene un papel secundario. También creo que no se ha potenciado y cuidado la música popular como parte de la Cultura con mayúsculas, no se valora ni se respeta, y la industria además se ha encargado de que esto no tenga solución.

En general, en la mayoría de los casos los músicos tenemos que “pagar por tocar”: hay que alquilar una sala, técnico, viajar, hotel, etc. Como decía, si no te conoce nadie puede ser una ruina. Si has conseguido que la gente conozca tus canciones, y le gustan, es fantástico. De ahí la importancia de saltar esa barrera, la de darse a conocer, porque nadie va a ir a un concierto de un grupo que no ha escuchado nunca. Eso pasó a la historia hace muchos años ya.

DB: ¿Tenéis manager? Muchos amigos y clientes músicos me han comentado que es el único intermediario que consideran realmente imprescindible para su carrera. ¿Es así en vuestro caso o lo gestionáis todo vosotros?

Nosotros lo gestionamos todo nosotros. Si entiendes como mánager un agente, que busca conciertos y se lleva su porcentaje, es el clásico caso de que cuando lo necesitas, no les interesas porque no das dinero; y cuando ya das dinero porque te lo has currado todo tú solo, ¿para qué lo necesitas?

Un manager puede abrirte puertas a las que tú no llegas, pero habitualmente se interesan más tarde y no cuando más lo necesitas.

DB: ¿Qué opinas de la Ley Sinde?

Me parece lamentable que el PSOE y el PP, que no se ponen de acuerdo en nada, se hayan puesto de acuerdo para esta chapuza legislativa, elaborada de espaldas a la ciudadanía. Erróneamente, quieren defender los derechos de autor por encima de derechos fundamentales, y el resultado además es una ley que no sirve para defender esos derechos y además crea una grave situación de inseguridad jurídica en la industria de las tecnologías de la información. Se han lucido.

Gracias a David por demostrar -una vez más- que su interés por la Cultura y los que la creamos es real y tangible, proponiendo y formando parte de este pequeño proyecto y a Jorge por tomarse su tiempo en responder para ayudar a promulgar lo que los músicos realmente necesitamos saber para abrirnos paso en estos delicados momentos para la industria.

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