lunes, 21 de octubre de 2013

Latigazos en el infierno



Llegan tres hombres al infierno: un americano, un hindú y un español.
El diablo les dice:
-Les daré una oportunidad de ir al cielo. Aquel que aguante tres latigazos míos se podrá ir. Antes de los latigazos podrán ponerse lo que quieran en la espalda.
!A ver si los aguantan!

Los hombres aceptan.
Primero el americano: Coge una enorme piedra y el diablo, al primer latigazo, la rompe.
El americano grita desesperado:
- !Vale! !Vale! !Me quedo!
Después le toca al hindú, que se arrodilla sin ponerse nada.
Dice el diablo asombrado:
- ¡Este sí que tiene dos c… narices! ?No te vas a poner nada en la espalda?
- !Sólo necesito meditación!
- Bueno, como quieras.
Da el primer latigazo y el hindú sólo gime un poco, el segundo latigazo y el hindú tranquilo, luego el tercer latigazo y el hindú fresco como una lechuga.
Entonces dice el diablo:
- Bueno, lo prometido es deuda, te puedes ir al cielo.
- Sí… dice el hindú… pero antes quiero ver al español, que siempre termina ganando en los chistes.
- Quiero ver con que mariconada sale…
El español se arrodilla y tampoco se pone nada, a lo que dice el diablo:
- ¿Tú tampoco te pones nada en la espalda?
- ¿Puedo ponerme lo que yo quiera?
- !Lo que quieras!
- A ver, hindú, ven aquí y ponte a mi espalda!

jueves, 17 de octubre de 2013

sábado, 5 de octubre de 2013

Un chiste


Le dice el empleado al jefe:

- Me tiene que subir el sueldo, señor. Hay cuatro grandes empresas que andan detrás de mi.

- ¿Ah, sí? ¿y se puede saber qué empresas son esas?

- La de la luz,  el teléfono,  el agua y  el gas.

viernes, 4 de octubre de 2013

Experimento de inspectores de Sevilla en educación


Créase o no, esta es una sugerencia que un equipo de inspectores de la Consejería de Educación ofrecieron a los directores/as de centros educativos de una comarca muy cercana a Sevilla:

El alumnado debe contar entre su material con tres pequeños cubiletes de plástico: uno rojo, otro amarillo y el otro verde. Durante la clase, cada alumno atenderá a las explicaciones del profesorado y situará en su pupitre el cubilete que indique su comprensión de lo explicado. Rojo: "No entiendo nada". Amarillo: "No lo entiendo todo". Verde: "Lo entiendo". De esta manera, el docente, de un solo vistazo, captará si su explicación está llegando a la clase o, por el contrario, debe esforzarse por hacerse comprender y/o por bajar el nivel de complejidad de lo explicado.

Pero miren cómo la realidad supera a la ficción. En los experimentos dentro de una clase ocurría esto:
-¿Maehtro, er cubilete amarillo pa qué eh?
-Maehtro, er Yozua ma quitao loh cubileteh.
-Maehtro, la Yeni eh una empollona, que ciempre tiene er cubilete verde.
-Maehtro, me zan perdío loh cubileteh, ¿puedo i ar cervicio?
-Maehtro, ¿ci zaco er cubilete verde maprueba?
-Maehtro, mira cómo toco la batería con loh cubileteh.
-Maehtro, er Crihtian ma ehcupío en er cubilete.
-Maehtro, yo lo primero lo he entendío pero aluego no, ¿qué cubilete pongo?
-Maehtro, ¿ci traemoh loh cubileteh hay que traé tamién er libro?
-Maehtro, yo er cubilete roho no lo pongo, que me llaman zurnormá.

 
En los despachos parece todo muy bonito.